El presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín, se refirió al anunció por parte del gobierno de retomar la discusión en torno a la reforma tributaria, donde espera un amplio debate, que permita empezar desde cero y no continuar con `parches`.

Para Larraín, esta nueva reforma debe reponer cuatro conceptos: simpleza, justicia, competitividad y su estabilidad.

“Tenemos un desafío relevante por delante, tener un sistema tributario justo, competitivo, simple y estable, y todo ello manteniendo la recaudación para enfrentar los desafíos que tenemos como país. Y yo creo que si es posible, es complejo, pero posible”, aseguró Larraín durante el seminario Impacto reforma tributaria americana, organizado por Sofofa y KPMG.

El presidente de la asociación gremial señaló que espera que la nueva reforma tributaria se discuta en todos los sectores, aunque eso alargue el proceso, “para evitar que el tema tributario se siga parchando y siga siendo tema de cada elección, es muy importante que esta vez se produzca un trabajo en conjunto entre el mundo político, el gobierno, la sociedad civil, las asociaciones gremiales y el sector académico, que tienen mucho que aportar en este camino. Sería un error nuevamente “cocinar” esta reforma entre cuatro paredes y no socializarla extensamente aunque eso implique un poco más de tiempo de procesamiento. La premura en estas materias no es una buena consejera”, enfatizó.

El empresario sostuvo que mientras la totalidad de los países de la OECD ha seguido un camino de bajar los impuestos a las empresas, en Chile se ha hecho al inverso. “Chile está entre los países menos competitivos para la inversión desde el punto de vista del impuesto a las empresas. Debemos cerrar estas brechas de competitividad con el mundo, sin pasarle el costo a los profesionales que trabajan por cuesta propia”, comentó.

Larraín utilizó el ejemplo de Estados Unidos para argumentar una baja en la tasa impositiva a las empresas, ya que tras el anuncio de Donald Trump de bajar a 21% la tasa desde 35%, empresas multinacionales como Apple, Walmart, entre muchas otras, habían anunciados inversiones relevantes en crecimiento, en sus trabajadores, filantropía, proveedores, entre otras que asociaron explícitamente a la baja de impuestos.

Larraín estimó que en Chile, “sería bastante difícil pensar que una reforma tributaria que rebaje los impuestos a las empresas gozara de apoyo ciudadano”.

“Tenemos el desafío permanente, sistemático, de lograr que la ciudadanía comprenda, no solo explicando, sino con hechos, de cómo los beneficia una baja de impuestos a las empresas”, añadió.

Larraín espera que la discusión vaya más allá de cambios marginales a las tasas de impuestos, en integración, “tenemos que estar disponibles para revisar excepciones, regímenes especiales, tratos especiales a ciertos sectores. Revisarlo con decisión, un reseteo desde cero, porque finalmente es eso lo que permitirá simplificar, integrar, bajar el impuesto a las empresas”, sostuvo.

“Yo creo que es mucho más sano un sistema tributario simple, con impuestos competitivos a las empresas, con menos extorsiones, con menos regímenes especiales, salvo para las empresas pequeñas, que están iniciando un camino del emprendimiento”, sentenció.

Fuente:  Economía y Negocios

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