El reciente apagón masivo en Chile dejó al país a oscuras por varias horas. No solo colapsó la electricidad, sino que también se detuvo la economía, el transporte y las comunicaciones. De un momento a otro, pasamos de la rutina diaria a un “¿Y ahora qué hacemos?”
Nos dimos cuenta de algo que rara vez consideramos: Dependemos completamente de la energía eléctrica y de sistemas que creemos infalibles… hasta que fallan.
Chile paralizado: El día en que todo se detuvo
El impacto del blackout fue inmediato y total:
🚦Caos en el tráfico: Semáforos apagados y calles congestionadas.
🚇 Transporte colapsado: Metro fuera de servicio, buses saturados.
💳 Sin transacciones electrónicas: Cajeros y pagos digitales bloqueados.
🏢 Empresas paralizadas: Oficinas y fábricas sin operar.
En pocas horas, Chile se detuvo. Y lo más preocupante: Quedamos sin respuestas claras.
El apagón afectó a cerca del 80% de los hogares del país, dejando a millones sin luz ni acceso a servicios esenciales. Su impacto económico fue devastador: golpeó al comercio, que representa el 9% del PIB, y a la gastronomía, con un 12%. Las explotaciones mineras de todo el país también sufrieron las consecuencias: algunas minas quedaron totalmente sin energía, mientras que otras solo lograron operar parcialmente con generadores de reserva.
Para el Imacec de febrero, las estimaciones oficiales del efecto de un día sin actividad oscilan entre 0,2 y 0,5 puntos porcentuales, reflejando cómo la economía también se apagó junto con la electricidad.
El silencio de la crisis: ¿Dónde estaban las autoridades?
La falta de comunicación oficial fue otro apagón dentro del apagón:
⏳ Horas sin información certera.
🔀 Versiones contradictorias y confusas.
📉 Falta de un liderazgo visible en la crisis.
En un país hiperconectado, la gente quedó a ciegas sin saber qué había ocurrido ni cuánto duraría la emergencia. ¿Cómo es posible que, en 2025, sigamos sin protocolos eficientes de comunicación en crisis?
1 comment on “Blackout en Chile: La oscuridad que nos hizo ver más claro”
La falla en los protocolos de entrada y recuperación de energía durante el apagón en Chile es un recordatorio de que, a pesar de los avances en tecnología y gestión, siempre existe el riesgo de imprevistos. La complejidad de los sistemas, la falta de prácticas adecuadas, la necesidad de redundancia efectiva y la influencia del factor humano son aspectos que deben ser considerados y optimizados para mejorar la resiliencia de las infraestructuras críticas ante futuras crisis. Este evento es una oportunidad para aprender y fortalecer las medidas que garanticen un suministro eléctrico más confiable y eficiente en el futuro.