
Cuando el Estado reconoce que la contabilidad ya no es útil
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En el mundo empresarial actual, la única forma de progresar es haciendo las cosas de manera diferente. Si bien esto puede parecer una afirmación fácil de hacer, la realidad es que nuestro mayor obstáculo radica en nuestra propia naturaleza. Somos seres de hábitos, y esa tendencia a la rutina nos lleva a mantener una visión limitada sobre el potencial de cambio que tenemos frente a nosotros.
Hoy, las empresas operan en un entorno cada vez más complejo e incierto. Las guerras, la inestabilidad política, la inseguridad jurídica, la falta de educación y la escasez de talento hacen que sea más difícil que nunca generar valor y prosperar. A pesar de estas amenazas, no podemos permanecer inmóviles. Si queremos avanzar, debemos adaptarnos e innovar. El primer paso en este proceso es decidir cambiar, y este cambio debe comenzar ahora mismo y por uno mismo.
Uno de los campos donde esta resistencia al cambio es más evidente es en el ámbito de la contabilidad. La contabilidad, a pesar de ser la herramienta principal y Única para medir, controlar y gestionar los recursos de una empresa, sigue atrapada en un enfoque de registro y cumplimiento normativo. Su verdadero potencial, que es proporcionar información financiera clave y oportuna para la gestión estratégica y operativa de una empresa, no se visibiliza y no se está aprovechando como una poderosa herramienta para impulsar la productividad.
Como resultado, la contabilidad sigue siendo percibida como un “mal necesario”, algo que se hace por obligación y no como una fuente de valor estratégico para las empresas. Esta percepción limita tanto el papel del contador como el de la propia información que genera, lo que lleva a que muchas empresas enfrenten dificultades para contar con información fiable y oportuna que les permita tomar decisiones basadas en indicadores claros y fundamentados.
Por otro lado, los empresarios se ven atrapados en un ciclo de baja productividad desconociendo el valor de la contabilidad en estas etapas, normalmente piensan que la contabilidad es un tema para contadores y con esfuerzo saben leer un balance, concentrándose principalmente en la última línea para saber si ganaron o perdieron plata. Hacen grandes esfuerzos para sobrevivir en un entorno competitivo y volátil, pero muchos no son conscientes de que, si contaran con datos financieros adecuados y en tiempo real, podrían mejorar significativamente su eficiencia y precisión en la toma de decisiones y estarían mejor dotados para enfrentar dificultades.
Por eso, mi “religión” es la innovación. Innovar es la única forma de romper con estos ciclos de ineficiencia y permitir un desarrollo real, tanto para contadores como para empresarios. La contabilidad debe transformarse en un motor de valor estratégico para las empresas, y los contadores deben asumir un rol protagónico en este proceso. De lo contrario, seguiremos atrapados en un bucle de ineficiencias que obstaculiza el progreso y el crecimiento.
El cambio es urgente y necesario. La innovación no es una opción, sino una obligación para aquellos que desean liderar el futuro de la gestión empresarial y financiera. Los contadores y empresarios deben unirse en este esfuerzo, para revalorizar la contabilidad como la herramienta esencial que es, y transformar el mundo empresarial desde sus cimientos.
Autor: Jorge Valenzuela F.– Gerente General y Fundador de Transtecnia S.A.
de contabilidad, temas laborales, educación, tributarios e innovación

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Es la realidad, que tenemos y aprox. 15 años de malgastar inútilmente recursos donde no debíamos, orientar éstos a tecnificar…
Estimado, sus palabras no pueden ser más acertadas. Atentamente. Patricia.
Totalmente de acuerdo.
La verdad sea dicha, mientras existan profesionales que se dejen manipular para presentar EEFF irregulares, cualquier sistema que se invente…
Es muy cierto lo que usted describe, pero el o los culpables no son los que emiten informes en planillas;…