Cuando los números “cuadran”, pero no explican
Los balances pueden cerrarse, los informes pueden emitirse, las auditorías pueden revisarse y aun así, puede faltar lo esencial:
🔎 Evidencia completa.
📉 Trazabilidad de origen.
📊 Y control real sobre lo que ocurrió.
Eso explica por qué la Contraloría, en múltiples casos, debió abstenerse de opinar: No porque faltara trabajo, sino porque faltó evidencia suficiente.
Y cuando falta evidencia, lo que perdemos no es una cifra, es la confianza.
2026 como punto de inflexión (o: “desde ahora en adelante”)
La Tríada no es culpable, cumplió dignamente su rol durante casi un siglo.
Pero hoy tiene una nueva responsabilidad histórica: transformarse.
🔎 Transformarse para proteger la verdad económica.
👨🏻💻 Transformarse para recuperar el control.
🇨🇱 Transformarse para que el país vuelva a confiar en la información con la que decide.
No hablamos de modas tecnológicas, hablamos de un cambio cultural, ético y profesional:
📌 De registros que cumplen ➜ a sistemas que explican la realidad;
📌 De auditorías intermitentes ➜ a control continuo y trazable;
📌 De oficinas contables centradas en declaraciones ➜ a centros de valor, gestión y prevención.
El grito que no podemos ignorar
Lo que la Contraloría dijo con lenguaje técnico es muy simple:
“Así como estamos, no es posible asegurar que las cuentas reflejen fielmente la realidad”.
Ese mensaje no acusa a personas, pronostica el agotamiento de un modelo.
Y nos plantea un deber:
🚨 Proteger la verdad económica antes de que el sistema pierda credibilidad.
Un llamado responsable
Antes de hablar de soluciones, tecnologías o reformas, primero debemos mirar de frente el diagnóstico:
🔥 La contabilidad tradicional llegó a su límite.
📊 La auditoría clásica necesita nuevas herramientas.
👨🏻💻 Las oficinas contables deben evolucionar a un rol estratégico.
No es una amenaza, es una oportunidad.
Porque solo cuando una sociedad reconoce que sus instrumentos dejaron de verlo todo, tiene la posibilidad de construir algo mejor.