¿Contabilidad o ingeniería tributaria encubierta?
Aquí está la pregunta que incomoda:
👉🏻 ¿Seguimos haciendo contabilidad o estamos haciendo ingeniería tributaria con apariencia contable?
Cuando el objetivo principal del ajuste no es explicar mejor lo ocurrido, sino solo optimizar el resultado tributario, la contabilidad pierde su rol esencial y cuando pierde ese rol, el empresario deja de confiar, la información deja de servir para decidir y la profesión pierde autoridad.
Una alternativa incómoda… pero honesta.
Existe otra forma de hacer las cosas, más exigente, más transparente y más profesional.
👉🏻 Permitir los ajustes, sí.
Pero registrarlos como lo que son: ajustes fuera de plazo.
¿Cómo? Mediante vouchers explícitos, con fecha real del ajuste, con motivo, responsable e impacto claro y sin alterar la historia operativa ya declarada y, al presentar resultados, mostrar un prebalance ajustado, acompañarlo de un informe de ajustes fuera de plazo, diferenciar claramente lo que ocurrió de lo que se ajustó después; eso no debilita la contabilidad, la fortalece.
Ajustar no es mentir. Reescribir sin huella, sí.
La contabilidad moderna no puede seguir funcionando como un palimpsesto, donde se borra y se vuelve a escribir según convenga al cierre tributario; en un mundo digital, con evidencia electrónica, trazabilidad y análisis avanzado, la verdad económica no puede ser opcional.
Y sin verdad no hay buena gestión, no hay confianza y no hay futuro profesional
Una pregunta final (que vale la pena hacerse).
👉🏻 ¿Queremos una contabilidad que explique la realidad del negocio o una que solo cuadre con el impuesto a pagar?
Porque ambas cosas no siempre son lo mismo y, mientras no resolvamos esa tensión, seguiremos diciendo que la contabilidad “no sirve”, cuando en realidad la estamos usando mal; eso no es un problema técnico, es un problema cultural y es hora de enfrentarlo.
¿Estás de acuerdo con lo aquí planteado? Me interesa conocer tu opinión en los comentarios.
1 comment on “¿Ajustar el pasado para cuadrar impuestos?”
Don Jorge, no puedo estar mas de acuerdo con lo planteado, el problema es que si los CONTADORES nos dejamos pautear por los empresarios y no hacemos valer la etica, cualquier sistema que sea manejado por personas va a tener el mismo fin, la perdida de confianza por los numeros que dicta el balance