
Sin verdad económica, no hay futuro
En las últimas semanas, un hecho que debería haber generado un debate profundo pasó casi desapercibido: La Contraloría General de la República declaró que no pudo validar los…
En las últimas semanas, un hecho que debería haber generado un debate profundo pasó casi desapercibido: La Contraloría General de la República declaró que no pudo validar los estados financieros de decenas de instituciones públicas por falta de evidencia suficiente y adecuada.
No se trata de un tecnicismo, estamos frente a una señal clara: Hemos perdido, en parte importante, la verdad económica de la gestión pública y el sector privado no está inmune a ese mismo riesgo.
Cuando la verdad económica se diluye, lo que está en juego no son solo cifras contables: Son la confianza, el control y la capacidad de construir futuro.
Históricamente, la contabilidad fue creada para registrar hechos económicos, clasificarlos y presentar informes.
Ese modelo funcionó durante siglos, pero hoy vivimos otra realidad: Millones de transacciones digitales, automatización, mayor fiscalización social, exigencia de transparencia total y decisiones que deben tomarse en tiempo real y, sin embargo, seguimos operando con una arquitectura contable diseñada para el papel.
El resultado: Los sistemas muestran cifras, pero no siempre demuestran la evidencia que las respalda; los estados financieros cierran, pero no garantizan trazabilidad ni control pleno; la auditoría llega tarde y depende de información que no fue diseñada para ser auditada desde el origen.
El problema no es solo operativo, es estructural.
Cuando el organismo encargado del control declara: “No fue posible emitir opinión por falta de evidencia suficiente”; está diciendo algo muy profundo: No se puede reconstruir con certeza qué ocurrió, no es posible verificar completamente el uso de recursos, los sistemas de información no generan la evidencia que el control necesita y esto no ocurre únicamente en el Estado.
En empresas privadas vemos situaciones similares: Sistemas desconectados, planillas paralelas, registros manuales, documentos fuera del sistema contable, dependencias excesivas del “criterio” individual.
Todo funciona… hasta que aparece una auditoría, una fiscalización o un conflicto y entonces surge la pregunta más incómoda: ¿Podemos demostrar con evidencia lo que dicen nuestros números?
Instalamos por décadas una creencia peligrosa: “Si está en la contabilidad, es verdad.” Hoy, sabemos que no siempre es así. Porque la contabilidad tradicional: Interpreta hechos, clasifica cuentas y resume información.
Pero no fue diseñada para:
📌 Custodiar la evidencia original.
📌 Asegurar integridad inalterable.
📌 Permitir auditoría continua.
📌 Mostrar trazabilidad completa desde el documento hasta el resultado.
Y cuando no hay verdad económica: Los directorios deciden a ciegas, los gerentes administran con suposiciones, la ciudadanía desconfía y el sistema pierde legitimidad.
La verdad económica no es un discurso: Es una infraestructura; hoy, esa infraestructura está en crisis.
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Frente a esto, la reacción habitual es: “Agreguemos más reportes.” “Capacitemos más.” “Cambiemos algunos formularios.”
Pero eso no resuelve el problema. Porque lo que falla no es el procedimiento: Es el diseño de base.
Intentamos modernizar un modelo contable: Nacido para el papel, desconectado de la evidencia, dependiente de interpretaciones posteriores y poco apto para auditoría en tiempo real.
Por eso hablamos de destrucción creativa: No es destruir por destruir; es reemplazar sistemas que ya no cumplen su propósito.
Necesitamos contabilidad que: Integre la evidencia original, sea trazable y autoauditable, proteja datos críticos y permita comprobar, no solo declarar los resultados.
No es un lujo tecnológico, es la base de la confianza futura.
Estamos entrando en una etapa donde: La transparencia será obligatoria, la trazabilidad será estándar, la contabilidad será el centro de la gestión y la confianza será el activo más valioso de una organización.
Un nuevo lenguaje de los negocios está emergiendo:
✅ Basado en evidencia,
✅ Soportado por tecnología.
✅ Orientado a la verdad económica.
✅ Al servicio del control, la gestión y la ciudadanía.
Pero el primer paso es reconocer algo esencial: El modelo tradicional ya no da el ancho para los desafíos actuales.
Este no es solo un debate técnico, es cultural, institucional y estratégico.
Por eso impulsamos el webinar: “La destrucción creativa de la contabilidad: Porque no sirve, ni fue hecha para gestionar empresas en el siglo XXI.
No es una crítica al pasado, es una invitación a construir futuro, porque: Sin verdad económica, no hay control, no hay confianza y no hay futuro.
de contabilidad, temas laborales, educación, tributarios e innovación

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Últimos comentarios
Es la realidad, que tenemos y aprox. 15 años de malgastar inútilmente recursos donde no debíamos, orientar éstos a tecnificar…
Estimado, sus palabras no pueden ser más acertadas. Atentamente. Patricia.
Totalmente de acuerdo.
La verdad sea dicha, mientras existan profesionales que se dejen manipular para presentar EEFF irregulares, cualquier sistema que se invente…
Es muy cierto lo que usted describe, pero el o los culpables no son los que emiten informes en planillas;…