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06.06.2026
La importancia de golpear el tambor
El Mundial de Fútbol no es solo un campeonato. Es un espejo brutal de lo que está ocurriendo en el mundo, nos muestra, en noventa minutos, lo que muchas empresas no logran entender en años: el talento individual ya no basta. La historia, el nombre, la camiseta, la jerarquía y los títulos pasados tampoco aseguran nada.
Gana el equipo que logra transformarse en una sola energía, gana el equipo que entiende el momento, lee el cambio, cree en un propósito y es capaz de avanzar unido cuando la presión es máxima.
Una de las imágenes más poderosas de los últimos años ha sido el llamado “remo vikingo”: ese canto colectivo, profundo, casi ancestral, donde una multitud golpea, grita y respira al mismo ritmo. La imagen conmueve porque despierta algo que muchas organizaciones han perdido: la fuerza de avanzar todos juntos.
El barco vikingo no llegaba a destino porque cada remero hacía su mejor esfuerzo por separado. Llegaba porque todos remaban al mismo lado, con la misma intensidad y siguiendo el mismo tambor.
Ese tambor era mucho más que sonido, era dirección, era disciplina, era confianza, era liderazgo.
En las empresas ocurre lo mismo. Muchas organizaciones están llenas de personas inteligentes, capaces y esforzadas, pero avanzan poco porque cada área toca su propia música. Ventas corre detrás de una meta, operaciones defiende su mundo, finanzas mira los riesgos, tecnología habla otro idioma y la dirección intenta unir piezas que nunca aprendieron a remar juntas.
El resultado es conocido: mucho movimiento, poca velocidad; muchas reuniones, poca claridad; mucho esfuerzo, poco resultado.
El problema no siempre es la falta de talento. Muchas veces es la falta de tambor.
Falta una visión que marque el ritmo. Falta un propósito que ordene las prioridades. Falta una narrativa común que explique por qué hacemos lo que hacemos. Falta liderazgo capaz de transformar voluntades dispersas en energía colectiva.
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El Mundial nos recuerda que los equipos que llegan lejos no son necesariamente los que tienen más estrellas. Son los que logran que cada jugador entienda que su talento solo vale realmente cuando se pone al servicio del equipo.
Una estrella puede ganar un partido, un equipo alineado puede cambiar la historia, esa es la gran enseñanza.
En tiempos de cambio profundo, las empresas no necesitan más discursos decorativos. Necesitan tambores. Necesitan líderes que se atrevan a marcar el ritmo, decir hacia dónde vamos, explicar por qué debemos movernos y exigir que todos remen en la misma dirección.
Porque cuando no existe tambor, aparece el ruido y el ruido es uno de los grandes enemigos de la gestión moderna.
Ruido en las prioridades, en los datos, en las decisiones, en la cultura, en la ejecución.
Golpear el tambor no es gritar más fuerte. Es crear sentido. Es dar dirección. Es ordenar la energía. Es construir confianza. Es recordarle al equipo que no estamos aquí solo para cumplir tareas, sino para conquistar un objetivo mayor.
Las empresas que no entiendan esto quedarán atrapadas en su propia fragmentación. Tendrán buenos profesionales, buenos productos y buenas intenciones, pero no tendrán la fuerza colectiva para competir en un mundo que cambió las reglas.
El Mundial nos deja una lección incómoda: ya no gana el más grande, gana el más alineado, ya no gana el que tiene más historia, gana el que mejor interpreta el presente, ya no gana el que más habla de equipo, gana el que realmente funciona como equipo.
Por eso, golpear el tambor es hoy una responsabilidad estratégica, es el acto de liderazgo que permite que una organización deje de ser una suma de personas, áreas y procesos, para convertirse en una fuerza viva, coordinada y orientada a ganar.
Porque cuando todos reman para el mismo lado, al mismo ritmo y con la misma convicción, la victoria deja de ser un sueño romántico.
Se transforma en consecuencia y esa es quizás la diferencia más profunda entre las organizaciones que sobreviven y las que hacen historia.
Jorge L. Valenzuela.
Socio Fundador de Transtecnia S.A.
Artículo elaborado con apoyo editorial de IA.
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Últimos comentarios
Qué verdad mejor explicada; ojalá puedan leer el artículo muchos empresarios pymes, así entenderían mejor su empresa.
Con que claridad esta expuesta la problematica que se presenta al dejarle toda definicion del negocio a una entidad que…
Excelente información, en forma y orden.
Como siempre, muy buen punto de vista respecto de las condiciones (la estructura) que se deben dar para que las…
Gracias