
La liquidación fue enviada. ¿Puede demostrarlo?
En muchas empresas, la gestión de remuneraciones se considera terminada cuando la liquidación de sueldo fue emitida y enviada al trabajador….
En el mundo empresarial de hoy, las planillas de cálculo son omnipresentes, pero también el lugar donde la realidad puede estirarse y moldearse al antojo de quien las maneja. Ajustar cifras, sumar o restar, borrar o duplicar. Así, la verdad se diluye y la gestión se convierte en un espejismo.
¿Por qué es tan riesgoso? Porque sin información real, trazable y consistente, medir y gestionar un negocio es sencillamente imposible. La contabilidad tradicional, si se convierte en un simple ejercicio para cumplir con el fisco o justificar balances, se transforma en un documento sin vida que solo alimenta la apariencia.
La clave: Volver a poner la contabilidad en el Centro La contabilidad, en su esencia, se construye sobre el principio de partida doble: Debe y Haber. Este principio no es un adorno técnico, es la base que asegura la consistencia y la trazabilidad de cada hecho económico. Si no conoces el origen de cada partida, menos podrás entender el destino de los recursos de tu empresa. Suponer que tienes lo que no tienes, o ignorar lo que sí tienes, puede resultar fatal para el negocio.
¿A quién favorece el descontrol? A río revuelto, ganancia de pescadores. El control aparente basado en planillas de Excel favorece la opacidad, el error y la manipulación de los datos, generando terreno fértil para decisiones equivocadas, fraudes o simplemente una mala gestión.
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La ignorancia o la pasividad ya nos está pasando la cuenta. En este escenario de transformaciones digitales y mercados en constante cambio, seguir gestionando con datos parciales y manipulables es un riesgo que ninguna empresa debería asumir.
El nuevo lenguaje de los negocios Hoy, más que nunca, necesitamos construir un nuevo lenguaje de los negocios, donde la contabilidad esté en el centro. Esto implica:
Integrar los hechos económicos desde fuentes digitales, eliminando la intervención manual que contamina la información. Automatizar el proceso contable, generando datos consistentes, confiables y en tiempo real. Incorporar inteligencia de negocio sobre esta base contable, transformando los datos en información estratégica para la toma de decisiones.
Ese es “y será” el nuevo lenguaje de los negocios: una contabilidad moderna, automatizada y viva, que deja atrás la manipulación y las planillas. Una contabilidad que se conecta con la realidad del negocio y que construye valor desde la base: la información íntegra y confiable.
Autor: Jorge Valenzuela F.– Gerente General y Fundador de Transtecnia S.A.
de contabilidad, temas laborales, educación, tributarios e innovación

En muchas empresas, la gestión de remuneraciones se considera terminada cuando la liquidación de sueldo fue emitida y enviada al trabajador….

Si Codelco fuese una empresa privada común, sin el respaldo del Estado de Chile, estaría enfrentando una situación financiera que exigiría una profunda reestructuración. No hablo de quiebra…

Durante años, muchas empresas administraron sus sistemas de remuneraciones bajo una lógica basada principalmente en la confianza….

Durante años, muchas empresas consideraron que la protección de los datos personales era una materia secundaria, reservada para abogados, grandes corporaciones o compañías tecnológicas….

Durante años, las empresas evaluaron sus sistemas de remuneraciones con una pregunta muy simple: ¿calcula correctamente los sueldos? Esa pregunta sigue siendo importante, pero ya no es suficiente….
Últimos comentarios
Es un muy buen análisis de la realidad de nuestro país, lamentablemente pareciera que esto no esta siendo entendido por…
Gracias por el comentario, es una gran verdad que nos debe hacer estar atentos y meditar en la ética profesional…
Plenamente de acuerdo con lo que asevera respecto de la Contabilidad y "cocina tributaria"
Jajaja, Roberto, gracias por el comentario. Te puedo asegurar que sí es mío. Esa es justamente mi esencia. Me alegra…
Dudo que el artículo sea de mi estimado Jorge Valenzuela. Saludos