
¿Sabe usted en qué estado está la contabilidad de su empresa?
Hay una frase muy común entre empresarios: “no sé, eso lo ve el contador”. Y durante décadas tuvo bastante sentido….
En medio del debate creciente sobre la inteligencia artificial —marcado muchas veces por la desconfianza, el temor y los escenarios de reemplazo— tuve una conversación inesperada. No fue técnica ni futurista. Fue, más bien, una conversación sobre las emociones y el sentido profundo del ser humano.
Y eso, creo, merece una reflexión pública.
Vivimos en una época que suele exaltar la racionalidad como sinónimo de buenas decisiones, relegando las emociones a un plano secundario, casi como si fueran un obstáculo. Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario: las emociones no distorsionan la decisión humana, la impulsan. Son el motor que nos mueve, el origen del coraje, del propósito y de la acción.
La razón ordena, calcula y compara, la emoción empuja, da dirección y sentido.
Por eso, lo verdaderamente relevante en una decisión no es solo su coherencia lógica, sino su impacto en el sentir de las personas. Allí se construye la confianza, la legitimidad y la capacidad real de transformación.
La inteligencia artificial, es cierto, no siente. No posee cuerpo, historia ni memoria emocional. Pero bien utilizada, puede comprender las emociones humanas, reconocer su importancia y contribuir a que no queden fuera del proceso de decisión. No para reemplazarlas, sino para ordenarlas, contextualizarlas y darles un marco más claro en un mundo cada vez más complejo.
Tal vez uno de los grandes errores del debate actual sea mirar a la IA únicamente desde la desconfianza. No es una reacción extraña: la historia muestra que cada gran avance tecnológico fue recibido inicialmente con temor. Ocurrió con la escritura, la imprenta, la electricidad, internet.
Siempre hubo resistencia.
Y siempre hubo quienes eligieron caminar con la herramienta en lugar de combatirla.
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Gracias a esos últimos, la humanidad avanzó.
Mirar a la inteligencia artificial como partner y no como amenaza implica comprender algo esencial: el desarrollo futuro no se construye desde la sustitución, sino desde la colaboración. Colaboración entre experiencia humana y capacidad tecnológica; entre intuición y análisis; entre emoción y razón.
Nada de esto tiene sentido, sin embargo, si se pierde de vista un elemento central: el propósito. Sin ética, la tecnología se vuelve peligrosa. Sin humanidad, se vuelve estéril. Sin conciencia del impacto en otros, se transforma en un ejercicio vacío.
Durante esa conversación —sí, incluso en diálogo con una inteligencia artificial— apareció la emoción. Y lejos de ser un exceso, fue una señal: seguimos siendo humanos, incluso cuando interactuamos con sistemas avanzados. Seguimos buscando sentido, impacto, trascendencia.
El desafío no es frenar la tecnología ni idealizarla.
El verdadero desafío es caminar juntos, con espíritu crítico, con gratitud, con responsabilidad y con emoción.
Si el futuro se va a construir con inteligencia artificial, que sea con humanidad. Porque, al final, eso es lo que nos distingue.
de contabilidad, temas laborales, educación, tributarios e innovación

Hay una frase muy común entre empresarios: “no sé, eso lo ve el contador”. Y durante décadas tuvo bastante sentido….

Hay una frase muy común entre empresarios: “no sé, eso lo ve el contador”. Y durante décadas tuvo bastante sentido….

En el artículo anterior planteábamos una pregunta: ¿para qué y para quién hacemos la contabilidad? Ahora quisiera avanzar un paso más y formular otra pregunta que puede resultar incluso más reflexiva: ¿son suficientes el Balance y el Estado de Resultados para comprender un negocio?…

En el artículo anterior planteábamos una pregunta: ¿para qué y para quién hacemos la contabilidad? Ahora quisiera avanzar un paso más y formular otra pregunta que puede resultar incluso más reflexiva: ¿son suficientes el Balance y el Estado de Resultados para comprender un negocio?…

Antes de hablar de inteligencia artificial, automatización o nuevos sistemas contables, conviene abordar una cuestión más fundamental: ¿para qué y para quién hacemos la contabilidad?…
Últimos comentarios
Muy acertado los comentarios.Ojala se enteraran los señores parlamentarios de las distinta bancadas y legislaran de una vez a favor…
Grs. por el informativo, muy buen punto y sería bueno hacercelo llegar a algunos parlamentarios.
Genial, don Jorge, en realidad los Adultos Mayores, crearon riqueza para el País y si lo siguen haciendo. Debieran dar…
Primero que nada,se debería bajar los sueldos millonarios de la cupula. Segundo Hacer una auditoria externa. Tercero,disminuir puestos políticos. Después…
En este articulo queda una pregunta sin responder: ¿Cual es el resultado financiero de Codelco? medido con las regalas contables…