
¿Sabe usted en qué estado está la contabilidad de su empresa?
Hay una frase muy común entre empresarios: “no sé, eso lo ve el contador”. Y durante décadas tuvo bastante sentido….
Hoy es cada vez más común presenciar reuniones donde nadie discute la estrategia, nadie discute el mercado, nadie discute el futuro; todos discuten los números.
Un informe dice una cosa, otro informe dice algo distinto y alguien, inevitablemente, abre una planilla Excel para “explicar” lo que está ocurriendo.
La escena se repite en empresas de todos los tamaños y aunque pocos lo dicen abiertamente, hay una verdad incómoda que comienza a instalarse: Las empresas ya no confían plenamente en su propia información.
Paradójicamente, vivimos en la era con mayor disponibilidad de información en la historia de los negocios, sistemas contables, ERPs, plataformas de remuneraciones, herramientas de BI, integraciones, automatización; nunca fue tan fácil acceder a datos y sin embargo, nunca fue tan difícil confiar en ellos.
¿Por qué ocurre esto?
Porque el problema no es la cantidad de información, el problema es su coherencia.
Hoy, en muchas organizaciones, conviven múltiples “verdades” al mismo tiempo: La contabilidad muestra un resultado, el área comercial muestra otro, finanzas trabaja con sus propios reportes y Excel se transforma en el punto de encuentro… o de conflicto
En lugar de existir una única versión del negocio, existen varias interpretaciones y cuando eso ocurre, la gestión se detiene; porque antes de decidir, hay que ponerse de acuerdo en algo mucho más básico: qué número es el correcto.
Muchas veces se culpa a Excel, pero Excel no es el problema, es el síntoma.
Excel aparece cuando los sistemas no logran responder las preguntas que el negocio necesita, cuando la información no es suficiente, cuando no es comprensible o cuando simplemente no es confiable.
En ese vacío, las planillas reconstruyen, ajustan y reinterpretan los datos, pero en ese proceso, algo se pierde, la coherencia.
Lo que está en juego no es la información, es la confianza en ella y la confianza no se construye con más reportes; se construye sobre dos pilares fundamentales: Fuente y trazabilidad.
📌 ¿De dónde provienen los datos?
📌 ¿Están conectados con el hecho económico real?
📌 ¿Es posible seguir su origen y explicar su resultado?
Cuando estas preguntas no tienen respuestas claras, la información deja de ser un activo, se transforma en un riesgo.
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Cuando no confiamos en los números, ocurre algo más profundo que un simple error de cálculo, las decisiones se retrasan, las discusiones aumentan, la intuición reemplaza al análisis y la gestión pierde dirección; en ese momento, el negocio deja de entenderse a sí mismo.
Esta no es una crisis visible, no aparece en los estados financieros, no genera alertas automáticas, no se reporta como incidente, pero está presente en cada reunión donde los números no convencen, en cada explicación que requiere ser “ajustada”, en cada decisión que se posterga porque “hay que revisar los datos”; es una crisis silenciosa, pero profundamente estructural.
Durante años se asumió que tener sistemas era suficiente, que registrar información era suficiente, que cumplir era suficiente.
Hoy sabemos que no, porque un informe nunca será más confiable que la fuente de sus datos y sin trazabilidad, no hay explicación posible.
El verdadero desafío de las empresas ya no es tener más información, es poder confiar en ella; porque sin confianza en los datos: No hay control, no hay claridad, no hay gestión real y sin gestión, no hay futuro.
El problema no es la falta de datos… es la falta de confianza en ellos.
Jorge Valenzuela F.
Socio Fundador de Transtecnia S.A.
de contabilidad, temas laborales, educación, tributarios e innovación

Hay una frase muy común entre empresarios: “no sé, eso lo ve el contador”. Y durante décadas tuvo bastante sentido….

En el artículo anterior planteábamos una pregunta: ¿para qué y para quién hacemos la contabilidad? Ahora quisiera avanzar un paso más y formular otra pregunta que puede resultar incluso más reflexiva: ¿son suficientes el Balance y el Estado de Resultados para comprender un negocio?…

En el artículo anterior planteábamos una pregunta: ¿para qué y para quién hacemos la contabilidad? Ahora quisiera avanzar un paso más y formular otra pregunta que puede resultar incluso más reflexiva: ¿son suficientes el Balance y el Estado de Resultados para comprender un negocio?…

Antes de hablar de inteligencia artificial, automatización o nuevos sistemas contables, conviene abordar una cuestión más fundamental: ¿para qué y para quién hacemos la contabilidad?…

Hace poco terminé de leer la extraordinaria historia de Ernest Shackleton y su expedición a la Antártida. En 1914 partió a bordo del Endurance persiguiendo una enorme ambición: atravesar por primera vez el continente antártico. Nunca lo consiguió….
Últimos comentarios
Muy acertado los comentarios.Ojala se enteraran los señores parlamentarios de las distinta bancadas y legislaran de una vez a favor…
Grs. por el informativo, muy buen punto y sería bueno hacercelo llegar a algunos parlamentarios.
Genial, don Jorge, en realidad los Adultos Mayores, crearon riqueza para el País y si lo siguen haciendo. Debieran dar…
Primero que nada,se debería bajar los sueldos millonarios de la cupula. Segundo Hacer una auditoria externa. Tercero,disminuir puestos políticos. Después…
En este articulo queda una pregunta sin responder: ¿Cual es el resultado financiero de Codelco? medido con las regalas contables…